El cierre de Gobierno más largo en la historia de Estados Unidos llegó a su fin después de 43 días de parálisis. La Cámara de Representantes aprobó este miércoles, con 222 votos a favor y 209 en contra, un paquete de financiamiento temporal para reabrir la administración federal, tras un acuerdo alcanzado entre republicanos y demócratas. La medida, ya avalada por el Senado, fue firmada horas más tarde por el presidente Donald Trump en una ceremonia en el Despacho Oval, con lo que el país comenzará a retomar la normalidad tras semanas de tensiones políticas y pérdidas económicas.

El proyecto de ley incluye recursos para financiar al Gobierno hasta el 30 de enero, con el compromiso de restituir a los empleados federales despedidos y pagar los salarios atrasados de quienes trabajaron sin remuneración durante el cierre. La paralización afectó a cerca de 750 mil trabajadores y provocó el cierre de parques nacionales, museos y oficinas públicas, además de miles de vuelos retrasados por la falta de personal en aeropuertos. La Administración también se comprometió a mantener los programas de asistencia alimentaria SNAP y a no realizar más despidos en los próximos dos meses.

Durante el debate en el Congreso, seis demócratas se unieron a los republicanos para aprobar la medida, mientras que dos republicanos votaron en contra. El representante Tom Cole, presidente del Comité de Asignaciones, lamentó el costo que el cierre tuvo para el país. “La historia nos recuerda que los cierres gubernamentales nunca cambian el resultado, solo el costo que paga el pueblo estadounidense”, declaró. Sin embargo, el bloque progresista demócrata criticó el acuerdo por omitir la prórroga de subsidios al seguro médico del Obamacare, que expirarán a fin de año y afectarán a más de 24 millones de ciudadanos.

La representante Alexandria Ocasio-Cortez acusó a la Administración Trump de haber actuado con “crueldad” al intentar suspender la financiación de los cupones de alimentos de los cuales dependen 42 millones de personas. Pese a las críticas, el líder republicano en la Cámara, Mike Johnson, defendió la resolución al considerarla “una medida necesaria para devolver estabilidad y certidumbre al pueblo estadounidense”. La Casa Blanca, en tanto, destacó que el acuerdo permitirá al país “avanzar sin la obstrucción política que tanto daño ha causado”.

Medios estadounidenses revelaron que el paquete legislativo también incluye una cláusula impulsada por republicanos que permitiría a legisladores oficialistas demandar al Gobierno por hasta medio millón de dólares por haber sido investigados en relación con el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Aunque la disposición ha causado controversia, fue incluida sin debate formal dentro del texto aprobado. La inclusión de esta medida ha sido vista por analistas como una concesión política que facilitó el respaldo de los sectores más duros del Partido Republicano.

El presidente Trump aprovechó la firma del acuerdo para reiterar su rechazo al “filibusterismo”, una regla del Senado que exige mayoría calificada de 60 votos para aprobar leyes clave. Según dijo, ese mecanismo ha “obstaculizado la voluntad del pueblo” y prometió presionar a su bancada para eliminarlo en la próxima sesión legislativa. Trump evitó responder preguntas de la prensa, que lo interpeló sobre su nombre apareciendo en documentos del caso del financiero Jeffrey Epstein, divulgado por el Comité de Supervisión de la Cámara.

La finalización del cierre permitirá que las agencias federales reanuden sus operaciones desde este jueves. La Administración Federal de Aviación (FAA) y la Administración de Servicios Generales confirmaron que los trabajadores suspendidos deben reincorporarse de inmediato. Sin embargo, expertos prevén que la recuperación de los servicios públicos tomará semanas debido a los retrasos acumulados y los daños logísticos causados por la interrupción prolongada.

El cierre de Gobierno, iniciado el 1 de octubre, costó miles de millones de dólares y deterioró aún más la confianza pública en el Congreso. De acuerdo con una encuesta de Reuters/Ipsos, el 50% de los estadounidenses culpa a los republicanos por la crisis, mientras que el 47% responsabiliza a los demócratas. Aunque el acuerdo devuelve temporalmente la estabilidad, el riesgo de un nuevo enfrentamiento presupuestario sigue latente cuando el financiamiento expire a finales de enero.

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