Este martes se cumplieron seis años de la muerte de Homero Gómez González, considerado el principal protector y promotor de la mariposa monarca y de los bosques donde este lepidóptero hiberna cada año en el oriente de Michoacán. Familiares, amigos y habitantes de la región lo recordaron por su labor ambiental y comunitaria, así como por el impacto que tuvo en la vida de decenas de comunidades ejidales que durante décadas enfrentaron pobreza, tala clandestina y abandono institucional.
Homero Gómez regresó a su comunidad tras concluir sus estudios en la Universidad Autónoma Chapingo y encontró un escenario crítico en los bosques de oyamel y pino de municipios como Ocampo, Angangueo, Zitácuaro y Senguio. La tala ilegal avanzaba sin control y muchas familias mazahuas y otomíes dependían de esta actividad para subsistir, mientras el fenómeno migratorio de la mariposa monarca era poco conocido y escasamente aprovechado de forma sustentable.
Ante esta situación, Gómez González impulsó la organización de los ejidatarios de El Rosario para proteger el cerro El Campanario y aprovechar de manera ordenada la hibernación de la mariposa monarca. Desde la década de los noventa comenzó a gestionar apoyos ante autoridades federales y estatales, así como ante organismos nacionales e internacionales, con el objetivo de frenar la devastación forestal y generar alternativas económicas a través del ecoturismo.


Su persistencia permitió que en noviembre del año 2000 la región fuera decretada Área Natural Protegida, con una superficie de 47 mil 702 hectáreas de zona de amortiguamiento y una zona núcleo de 13 mil 551 hectáreas. A partir de entonces, los santuarios de la mariposa monarca incrementaron de manera constante la llegada de turistas nacionales y extranjeros, lo que detonó infraestructura, caminos de acceso y programas de desarrollo comunitario en zonas que antes registraban alta migración.
El 13 de enero de 2020, el cuerpo de Homero Gómez González fue localizado en un pozo cercano a la carretera Ocampo–Angangueo, durante la celebración de una feria regional. A la fecha, no existe una versión oficial que determine si su fallecimiento fue producto de una agresión o un accidente, lo que ha generado inconformidad entre familiares, compañeros y organizaciones ambientalistas que continúan exigiendo el esclarecimiento del caso.

A pesar de los desafíos actuales, como la persistencia de la tala clandestina y los efectos del cambio climático, cada noviembre miles de mariposas monarca siguen arribando a los bosques michoacanos y se marchan al inicio de la primavera rumbo al norte del continente. La reforestación, la vigilancia comunitaria y la conciencia ambiental forman parte del legado tangible que dejó Homero Gómez en la región.
En este sexto aniversario, Homero Gómez Jr., hijo del activista, compartió un mensaje en el que expresó que honrar la memoria de su padre no implica repetir su historia, sino sostener sus valores y su compromiso con la comunidad. Autoridades, ambientalistas y habitantes coinciden en que su legado transformó la conservación ambiental en Michoacán y dejó una huella profunda que trasciende generaciones.
