La consulta de revocación de mandato del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, dejó al descubierto una profunda fractura política entre Morena y el Partido del Trabajo (PT), fuerzas que en el plano formal son aliadas, pero que en los hechos actuaron como adversarias durante la jornada. Lo que el mandatario esperaba como un ejercicio de legitimación política se convirtió en un proceso marcado por votos en contra, movilización opositora y denuncias públicas desde el propio bloque que integra la coalición gobernante.
El dirigente estatal del PT, Benjamín Robles, fue uno de los actores centrales del conflicto al votar públicamente por la revocación del mandato y exhibir su postura en redes sociales. A él se sumaron la diputada Margarita García y presidentes municipales emanados de ese partido, consolidando una ruptura abierta con el gobernador. La disputa política entre Robles y Jara, de larga data, se tradujo en una estrategia territorial que permitió al PT operar como fuerza opositora dentro del propio campo de la izquierda oaxaqueña.
En distintas casillas de la capital y municipios conurbados, los resultados reflejaron una votación adversa para el gobernador, con amplias mayorías a favor de que dejara el cargo. En la propia casilla de Salomón Jara, la opción de revocación superó a la de continuidad, y en colonias como Reforma, San Felipe, Ejido de Guadalupe Victoria, así como en municipios como Xoxocotlán y Santo Domingo Tehuantepec, se registraron diferencias amplias en contra del mandatario.

Aunque los resultados oficiales (Clic aquí para verlos) confirmaron que la opción de continuidad obtuvo mayoría simple, el margen fue significativamente menor al de ejercicios similares como la revocación de mandato del expresidente Andrés Manuel López Obrador en 2022. Además, la participación ciudadana no alcanzó el 40% del padrón electoral requerido por la ley para que el resultado sea vinculante, lo que impide consecuencias legales directas, pero deja un fuerte impacto político para el gobierno estatal.
Durante la jornada, el PT denunció presuntas irregularidades, entre ellas acarreos, compra de votos, presiones a representantes de casilla y presunto relleno de urnas. De acuerdo con sus dirigentes, Morena y PT operaron con estructuras paralelas en más de 2,600 casillas, actuando como fuerzas enfrentadas y no como aliados, lo que evidenció una ruptura que va más allá del contexto local y se conecta con las tensiones nacionales por la reforma electoral impulsada por el gobierno federal.
Benjamín Robles calificó el proceso como un “fraude monumental” y sostuvo que la gestión de Jara representa corrupción, nepotismo e inseguridad, afirmando que el gobernador resultó políticamente derrotado, aun cuando los números oficiales le permitan mantenerse en el cargo. Sus declaraciones profundizaron el choque interno en la coalición gobernante y reforzaron la narrativa de crisis política al interior del bloque oficialista en Oaxaca.
Oaxaca ha vuelto a hacer historia tras una jornada cívica ejemplar, en un ambiente de paz y respeto. Miles de oaxaqueñas y oaxaqueños salieron a expresar su voto en este proceso histórico, el primero en el estado, y han elegido darle continuidad a la #PrimaveraOaxaqueña.
— Salomón Jara Cruz (@salomonj) January 26, 2026
Hasta… pic.twitter.com/DirDp1evIs
Por su parte, Salomón Jara celebró la mayoría de votos a favor de la continuidad de su gobierno y sostuvo que la consulta confirmó el respaldo ciudadano, aunque reconoció que un porcentaje significativo votó por la revocación. De acuerdo con datos preliminares del IEEPCO, más del 55% votó por que continúe en el cargo, frente a poco más del 41% que optó por su salida, con un avance superior al 80% de actas computadas.
El proceso no tendrá efectos jurídicos por no alcanzar el umbral de participación requerido, pero deja un escenario político complejo para el gobernador, marcado por la pérdida de cohesión en el bloque de la Cuarta Transformación en Oaxaca, la ruptura abierta con el PT y una señal clara de descontento social que convierte la revocación en un costo político, más que en un triunfo de legitimación.
