El desbordamiento del río Cazones convirtió a Poza Rica en una ciudad sumergida bajo la fuerza del agua. Imágenes desgarradoras circulan en redes sociales: un niño aferrado a un árbol grita por ayuda mientras la corriente arrastra autos y cubre edificios enteros. “¡Resiste, ya está bajando el agua!”, le responde un hombre desde la distancia. La crecida sorprendió a miles de habitantes durante la madrugada, dejando a familias atrapadas en techos, sin electricidad ni alimentos, mientras las autoridades federales y estatales desplegaban operativos de rescate.

Las lluvias más intensas en dos décadas provocaron el desbordamiento simultáneo de los ríos Cazones, Tecolutla y Pantepec, afectando a más de 48 municipios del norte de Veracruz. En Poza Rica y Álamo, las aguas cubrieron zonas completas y obligaron a cientos de personas a refugiarse en albergues temporales. En la región, la fuerza de la corriente arrastró vehículos, destruyó viviendas y bloqueó carreteras, incluida la autopista México–Tuxpan. En el caso de Álamo Temapache, se reportaron más de 5 mil viviendas inundadas.

La Coordinación Nacional de Protección Civil confirmó la activación de los planes DN-III-E, Marina, GN-A y Tajín. En Poza Rica se habilitaron diez refugios temporales, mientras la Secretaría de Marina, el Ejército y Protección Civil realizaban rescates por aire y agua. Sin embargo, habitantes reportaron que la ayuda tardó en llegar. “Esto fue como un tsunami, de repente llegó la ola y nos tapó las casas”, relató un joven que logró resguardarse en una escuela.

El gobierno de Veracruz confirmó que hasta ahora suman cuatro personas fallecidas, entre ellas un policía que perdió la vida durante un rescate en Papantla y un médico arrastrado por la corriente. La gobernadora Rocío Nahle García señaló que las lluvias se deben a una vaguada que ha afectado severamente al Golfo de México, provocando escurrimientos desde Hidalgo y Puebla que agravaron la situación en los ríos veracruzanos.

Desde la conferencia presidencial, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que 48 municipios veracruzanos han sufrido afectaciones. Confirmó comunicación directa con Nahle y anunció la llegada de la titular de Protección Civil Nacional, Laura Velázquez, para coordinar las labores de auxilio. Hasta la tarde del viernes, el gobierno federal reportó 18 corrientes desbordadas, 35 localidades incomunicadas y 523 personas albergadas en refugios oficiales.

El desastre provocó la movilización de ayuda de otras entidades. El gobernador de Nuevo León, Samuel García, anunció el envío de 16 elementos de Protección Civil, tres lanchas, dos motos acuáticas y un helicóptero para sumarse a los rescates en Poza Rica, Tuxpan y Álamo. “He pedido que todo el equipo de jetsky y lanchas vaya para allá; lo que están viviendo es muy preocupante”, expresó el mandatario.

Las escenas en Poza Rica continuaron siendo dramáticas durante todo el viernes. Un Oxxo quedó completamente sumergido y los techos de la Central de Autobuses apenas sobresalían del agua. Videos mostraron a familias pidiendo auxilio, con niños y adultos mayores atrapados en sus viviendas. Muchos clamaron por comida, ropa seca y lanchas para evacuar a los suyos. “Que pongan los ojos en Poza Rica porque está muy fea la ciudad, la gente no puede estar sin comida, sin ropa, sin nada”, suplicó una habitante.

Además de Poza Rica, municipios como Papantla, Tuxpan, Gutiérrez Zamora y Tempoal enfrentan daños severos. En Espinal, el río se desbordó y varias comunidades quedaron incomunicadas, mientras que en Zontecomatlán se estableció un puente aéreo para el traslado de víveres. En el sur del estado, se reportan deslaves y afectaciones carreteras en Martínez de la Torre, San Rafael y Tlapacoyan.

A pesar de la magnitud del desastre, las autoridades confían en que las lluvias comiencen a disminuir en las próximas horas. Sin embargo, la gobernadora Nahle advirtió que los escurrimientos provenientes de los estados vecinos podrían mantener elevados los niveles de los ríos durante el fin de semana. “Seguimos en alerta máxima. Las lluvias no han terminado”, declaró durante un recorrido por las zonas afectadas.

Poza Rica enfrenta ahora la etapa más crítica de la emergencia. Miles de personas han perdido todo, los accesos a la ciudad permanecen cerrados y la energía eléctrica sigue interrumpida en amplias zonas. Mientras continúan los rescates, el agua aún no cede. La imagen del niño que clama por ayuda, aferrado a un árbol, se ha vuelto el símbolo del desastre y de la resiliencia de un pueblo que lucha por sobrevivir a la fuerza del río Cazones.

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