México y Estados Unidos acordaron iniciar de manera formal la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), tras una reunión sostenida en Washington entre el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer. Al término del encuentro, ambas delegaciones confirmaron que existen condiciones políticas y técnicas para comenzar conversaciones estructuradas sobre el futuro del acuerdo comercial de América del Norte.
De acuerdo con un comunicado de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), las dos partes reconocieron avances sustanciales logrados en los últimos meses y coincidieron en mantener una colaboración intensiva para atender las barreras no arancelarias que afectan el intercambio bilateral. El proceso también contará con la participación de Canadá, que informó haber concluido sus consultas internas y estar listo para iniciar la revisión, con una fecha objetivo establecida para el 1 de julio.
Entre los temas prioritarios que se discutirán destacan el endurecimiento de las reglas de origen para bienes industriales clave, una mayor cooperación en materia de minerales críticos, el combate al dumping de manufacturas y la defensa de los derechos de trabajadores y productores en ambos países. Estos puntos reflejan la intención de Estados Unidos de replantear aspectos estructurales del tratado frente a la presión de terceros países, especialmente en las cadenas regionales de suministro.
Marcelo Ebrard explicó que la reunión tuvo una duración aproximada de una hora y se concentró en definir los siguientes pasos del proceso de revisión. Detalló que se abordaron asuntos como los aranceles al acero y al aluminio, la aplicación de la sección 232, la evolución de la industria automotriz, la seguridad de las cadenas de suministro y el futuro de los minerales críticos, con el objetivo de acelerar una negociación ordenada y eficiente.

El anuncio despeja, al menos de forma temporal, las dudas sobre la continuidad del T-MEC, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionara en semanas recientes la relevancia del acuerdo. El mandatario ha señalado que el tratado resulta poco beneficioso para su país e incluso amagó con abandonarlo, además de presionar a Canadá con nuevos aranceles ante su acercamiento comercial con China.
La revisión en curso es clave, ya que determinará si el T-MEC extiende su vigencia por 16 años más o entra en un esquema de revisiones anuales. Tanto México como Canadá han manifestado su interés en asegurar la estabilidad de largo plazo del acuerdo, ante la importancia estratégica que tiene para una región que concentra cerca del 29 por ciento del Producto Interno Bruto mundial.
Especialistas en comercio exterior advierten que el proceso aún presenta vacíos, particularmente en el calendario y el mecanismo institucional que seguirá Estados Unidos para negociar y ratificar posibles cambios. Analistas subrayan que la participación del Congreso estadounidense será determinante y que podrían incorporarse nuevos temas estratégicos, como el acceso a minerales críticos, donde Washington mantiene un fuerte interés.
En este contexto, el gobierno mexicano enfrenta el reto de equilibrar la relación bilateral con Estados Unidos, la competencia geopolítica global y sus propias prioridades internas. Expertos coinciden en que México puede salir fortalecido de la revisión del T-MEC, siempre que ofrezca certidumbre regulatoria, señales políticas claras y una estrategia técnica sólida que permita preservar los beneficios del acuerdo y adaptarlo a los nuevos riesgos económicos.
