La ausencia de María Corina Machado en la ceremonia del Premio Nobel de la Paz prevista para este miércoles en el Ayuntamiento de Oslo confirmó las dudas que, desde la víspera, mantenían en alerta al Instituto Nobel y a la oposición venezolana. Aunque su presencia pública era esperada tras meses de clandestinidad por motivos de seguridad, el director del Instituto Nobel, Kristian Berg Harpviken, informó que la dirigente no se encuentra aún en Noruega y que será su hija, Ana Corina Sosa, quien reciba el galardón y lea el discurso de aceptación.

En un comunicado oficial, el Comité Noruego del Nobel aseguró que Machado hizo todo lo posible para viajar, pero la situación extrema que enfrenta en Venezuela impidió su llegada a tiempo para la ceremonia. No obstante, confirmó que la laureada está a salvo y que “estará con nosotros en Oslo”, dejando abierta la posibilidad de que arribe a la capital noruega en horas posteriores para sostener reuniones agenda­das con líderes políticos y representantes gubernamentales.

La incertidumbre sobre su paradero se intensificó en las horas previas al evento, luego de que el Instituto Nobel pospusiera y posteriormente cancelara su rueda de prensa. Desde Vente Venezuela detallaron que la opositora no asistiría a la ceremonia, aunque mantienen optimismo sobre su presencia en actividades posteriores del día. La familia de Machado —su madre, su hermana y sus tres hijos— ya se encuentra en Oslo esperando su llegada.

La hija de Machado, Ana Corina, se había trasladado a Oslo para acompañar a su madre y será quien reciba el premio en su nombre.

La líder opositora venezolana no aparece en público desde el 9 de enero de este año, cuando encabezó una manifestación en Caracas contra el nuevo mandato de Nicolás Maduro. A finales de 2024 anunció que operaría en la clandestinidad ante la intensificación de la represión estatal, las detenciones masivas y las múltiples órdenes de captura dictadas contra figuras de su movimiento político. Pese a ello, había confirmado días atrás su intención de recibir el Nobel personalmente.

Desde la Fiscalía venezolana se le advirtió que abandonar el país la convertiría en una “fugitiva”, recordando la prohibición de salida vigente desde 2014 por su presunta participación en los hechos violentos de febrero de ese año, causa por la cual nunca fue procesada penalmente. En contraste, figuras del oficialismo como Diosdado Cabello reconocieron que Machado salió discretamente del país, minimizando el hermetismo sobre su paradero.

El escenario de un laureado ausente no es inédito para el Nobel de la Paz. En 2010, Liu Xiaobo no pudo asistir por estar encarcelado; en 2022, el bielorruso Ales Bialiatski fue representado por su esposa, y en 2023 los hijos de Narges Mohammadi viajaron a Oslo para recibir el premio. Este año, Ana Corina Sosa asumirá esa función, acompañada por familiares que ya se encuentran en la capital noruega.

María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, durante un acto político en Venezuela.

La ceremonia de hoy contará con la presencia de líderes latinoamericanos invitados por la galardonada, incluidos Javier Milei, José Raúl Mulino, Daniel Noboa y Santiago Peña, quienes posteriormente sostendrán reuniones con el rey Harald V y con el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre. También está presente en Oslo Edmundo González Urrutia, candidato opositor venezolano y presidente electo reconocido por parte de la comunidad internacional.

El reconocimiento a Machado destaca sus “incansables esfuerzos por promover los derechos y libertades en Venezuela” y su papel en la búsqueda de una transición democrática. Su eventual llegada a Oslo mantiene expectación internacional, pues podría marcar su primera aparición pública en meses y reactivar la discusión global sobre la crisis política venezolana y la persecución a la disidencia.

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