El periodista mexicano Julián Mazoy fue liberado luego de permanecer retenido e incomunicado durante 17 horas en la zona fronteriza entre Venezuela y Colombia, tras denunciar que fue detenido de manera ilegal por autoridades del régimen chavista. El caso generó una amplia movilización en redes sociales y encendió alertas sobre el recrudecimiento de la represión contra periodistas extranjeros y locales en territorio venezolano.
La situación se hizo pública cuando el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa de Venezuela (SNTP) reportó la desaparición de Mazoy y del periodista colombiano Jeff Martínez, quienes intentaban cruzar la frontera por la zona de Tienditas. Entre el 5 y el 7 de enero se documentaron al menos seis detenciones y cuatro deportaciones de periodistas, en un contexto de mayor control informativo tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
Tras recuperar su libertad, Julián Mazoy difundió un video en el que relató lo ocurrido y agradeció la presión ejercida desde redes sociales. “Después de 17 horas de estar retenidos ilegalmente por el delito de ser periodistas en territorio venezolano, por fin hemos sido liberados”, afirmó, al señalar que la intención de las autoridades era prolongar la detención por tiempo indefinido.
El comunicador, colaborador de medios como SDP Noticias y Radio Fórmula Sonora, explicó que durante ese periodo no pudo comunicarse con su familia y que la liberación ocurrió únicamente por la visibilidad pública del caso. Añadió que la presión social obligó al gobierno encabezado por Delcy Rodríguez a ceder y poner fin a lo que calificó como una experiencia de intimidación extrema.
El SNTP confirmó la liberación y posterior deportación de ambos periodistas, y denunció que fueron sometidos a “violencia psicológica”, amenazas y revisión exhaustiva de sus equipos de trabajo y teléfonos celulares. De acuerdo con el sindicato, este tipo de prácticas forman parte de un patrón sistemático de hostigamiento contra informadores que buscan documentar la situación política y social del país.
Organizaciones de prensa han advertido que, tras la reorganización del poder en Venezuela, se han intensificado las detenciones arbitrarias, la censura y el bloqueo informativo. Actualmente, al menos 23 periodistas y trabajadores de medios permanecen detenidos, mientras más de 60 medios continúan bloqueados, lo que ha profundizado el apagón informativo y la autocensura.
Venezuela ocupa el lugar 160 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, reflejo de un entorno hostil para el ejercicio periodístico. El caso de Julián Mazoy se suma a una larga lista de agresiones que evidencian la vulneración sistemática del derecho a informar y a estar informado, tanto para periodistas como para la ciudadanía.
