La salida anticipada de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República (FGR) provocó un reacomodo inmediato en el ámbito político y abrió un proceso exprés para definir a su relevo. El fiscal, quien llevaba más de siete años en el cargo y debía concluir su gestión en 2028, comunicó su renuncia mediante una carta enviada al Senado, en la que confirmó que fue invitado por la presidenta Claudia Sheinbaum a ocupar una embajada en un “país amigo”.
La Cámara Alta vivió una jornada tensa marcada por incertidumbre y largos recesos, pues la carta no llegaba y persistía la duda de si sería destituido o presentaría su dimisión. Finalmente, la misiva fue recibida y la renuncia se aprobó con 74 votos a favor y 24 en contra, cuya oposición argumentó que aceptar un cargo diplomático no constituye la “causa grave” que exige la ley para dejar la FGR.
Gertz, de 86 años, aseguró en su carta que la propuesta de representar a México en el exterior le permitirá continuar con su vocación de servicio. Sin embargo, senadores de diversos partidos cuestionaron el procedimiento, acusando presiones políticas y falta de transparencia. Legisladores del PRI, PAN y MC afirmaron que el fiscal no debía abandonar su cargo por una designación diplomática y que el Senado actuó como “rehén” durante la jornada.
Tras la renuncia, el Senado abrió de inmediato la convocatoria para elegir a la nueva persona titular de la FGR. El registro estará disponible del 28 al 30 de noviembre y el proceso avanzará con rapidez: las comisiones deberán seleccionar 10 perfiles, que luego serán enviados a la presidenta Sheinbaum para integrar una terna. El objetivo es que el nuevo fiscal sea designado a más tardar el 4 de diciembre.

Entre los perfiles que podrían competir se encuentran Ernestina Godoy Ramos, ex fiscal de la Ciudad de México y actual funcionaria del Ejecutivo federal, así como el exministro Arturo Zaldívar. Godoy fue nombrada ese mismo día por el propio Gertz como titular de la Fiscalía Especial de Control Competencial (Fecoc), lo que la coloca automáticamente como encargada de despacho de la FGR.
El nombramiento de Godoy ocurrió paralelo a su renuncia como consejera jurídica de la Presidencia y se formalizó mediante un oficio firmado por Gertz Manero. Con ello, la abogada asume temporalmente la conducción de la institución, mientras se desarrolla el proceso legislativo para definir al nuevo o nueva fiscal. Su posible candidatura podría mantener continuidad en la línea jurídica del gobierno federal.
La renuncia de Gertz Manero también revive los señalamientos que marcaron su paso por la Fiscalía: denuncias de abuso de poder, conflictos familiares judicializados, cuestionamientos por sus propiedades en España y fuertes versiones sobre su estado de salud. A lo largo de su gestión enfrentó reclamos por ausencia prolongada, decisiones controvertidas y tensiones con otras instituciones.
El retiro del primer fiscal autónomo del país concluye un ciclo que inició en 2019, cuando fue designado tras la transición de la Procuraduría a la FGR. Su salida deja pendiente la discusión sobre la autonomía real del órgano y abre un nuevo capítulo político con la inminente definición de su sucesión, que será clave para el equilibrio institucional durante el gobierno de Claudia Sheinbaum.
