El debate en torno a la rehabilitación de la Catedral Metropolitana de Xalapa abrió una discusión pública sobre la obligación del Instituto Nacional de Antropología e Historia de informar de manera clara los criterios técnicos, materiales y procedimientos empleados en la intervención de un inmueble considerado patrimonio de interés público dentro del decreto de zona de monumentos de la capital veracruzana. Para especialistas y ciudadanos, la relevancia histórica del edificio exige transparencia institucional.
El profesor y excronista de Xalapa, Vicente Espino Jara, señaló que la catedral no puede entenderse únicamente como un espacio religioso, sino como un bien colectivo cuya historia constructiva pertenece a toda la ciudad. Recordó que el inmueble inició su edificación en el siglo XVII y que su configuración actual es resultado de un proceso prolongado, con transformaciones acumuladas a lo largo de los siglos.
Espino subrayó que una de las intervenciones más profundas ocurrió a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando se introdujeron elementos neogóticos sobre una base barroca original. Esa modificación, impulsada por autoridades eclesiásticas de la época, dejó una mezcla arquitectónica que con el tiempo fue reconocida como parte del valor patrimonial del edificio, lo que obliga a evaluar cualquier obra actual desde su contexto histórico completo.


La polémica reciente se centró en el presunto uso de morteros de cemento en trabajos de rehabilitación, lo que generó inquietud entre especialistas en conservación. De acuerdo con criterios técnicos difundidos por el propio INAH, los morteros modernos pueden resultar incompatibles con estructuras antiguas de mampostería y cantería, al impedir la adecuada respiración de los muros y provocar tensiones internas.
Ante las críticas, la Arquidiócesis de Xalapa afirmó que las obras cuentan con autorización del INAH y se realizan bajo acompañamiento técnico. Asimismo, el Colegio de Arquitectos de Veracruz-Xalapa informó que da seguimiento a los trabajos, señalando que se aplican criterios profesionales y de compatibilidad de materiales, aunque la discusión pública persiste por la falta de información detallada.


El excronista sostuvo que Xalapa cuenta con especialistas en arquitectura y restauración cuyas observaciones deben ser atendidas, ya que aportan elementos técnicos al análisis. Insistió en que la responsabilidad de informar recae tanto en quienes administran el templo como en la autoridad federal que autorizó la obra, mediante informes públicos o conferencias de prensa.
Más allá del caso específico de la catedral, Espino contextualizó la intervención dentro de la necesidad de atender el deterioro urbano de la capital del estado. Reconoció que la rehabilitación de edificios emblemáticos puede contribuir a dignificar la ciudad, siempre que se realice con criterios claros y se informe a la ciudadanía, al tratarse del patrimonio colectivo y de la memoria histórica de Veracruz.
