La segunda y tercera convocatoria de la llamada generación Z a marchar en la Ciudad de México registraron una afluencia mínima y un ambiente marcado por la desorganización, la presencia mayoritaria de adultos y un fuerte cerco policial que bloqueó los accesos hacia el Zócalo. En Paseo de la Reforma, la concentración que partió desde el Ángel de la Independencia apenas superó los 150 asistentes y en Ciudad Universitaria no llegó nadie, pese a que la convocatoria circuló desde la mañana. La participación fue tan baja que medios de comunicación, curiosos y vendedores ambulantes duplicaron visualmente el tamaño del contingente.

La movilización avanzó con consignas contra Morena y el gobierno federal, mientras participantes portaban banderas intervenidas con imágenes de One Piece, estampas religiosas y carteles que pedían incluso la intervención de Estados Unidos. Muchos asistentes aseguraron que la escasa afluencia ocurrió por miedo a la presencia policial del fin de semana previo, cuando hubo confrontaciones en las marchas del 15 de noviembre. Aun así, el bloque estuvo compuesto mayoritariamente por personas adultas y adultas mayores que se asumían como “padres” de los jóvenes que no acudieron.

Durante su avance, el grupo se detuvo varias veces para reagruparse ante los cercos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, especialmente en la Glorieta de las Mujeres que Luchan, donde su paso quedó bloqueado por más de ochenta elementos. Los rezos, las consignas religiosas y los mensajes antisemitas se mezclaron con gritos contra la presidenta Claudia Sheinbaum, mientras algunos manifestantes sostenían pancartas impresas con frases como “narcomorena fuera”, que en muchos casos no encontraron quién las cargara.

En paralelo, un reducido grupo identificado con el Movimiento del Sombrero avanzó también por Reforma entre banderas de México y discursos que aludían a “salvar al país de la violencia”. Hubo participantes que pidieron a voces un gobierno como el de Nayib Bukele y otros que mostraron mensajes inspirados en discursos de derecha radical internacional. La presencia de jóvenes fue escasa, salvo algunos activistas aislados que aseguraron coordinarse por Discord con otros grupos que nunca llegaron al punto de encuentro.

El tránsito hacia el Centro Histórico quedó limitado por el desfile por el 115 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana. Tras la apertura parcial del cerco, los manifestantes avanzaron hasta las calles 5 de Mayo y Palma, donde nuevamente fueron detenidos por un muro policial. Ahí se disolvió el contingente entre reclamos de que “Claudia nos tuvo miedo”, mientras grupos de jóvenes incel y presuntos integrantes del bloque negro se mezclaban con el resto, algunos portando bates, martillos y máscaras de gas.

Autoridades capitalinas informaron que cinco jóvenes fueron detenidos durante la jornada: cuatro por participar en una riña y uno más por posesión de drogas, quien quedó a disposición del Ministerio Público. También se reportó la presencia de un pequeño grupo encapuchado que ingresó al Zócalo por 16 de Septiembre, aunque sin incidentes mayores. Con ello, las protestas cerraron sin violencia significativa pero sin la fuerza que sus organizadores esperaban replicar después de la marcha del sábado.

Segunda marcha convocada por la generación Z rumbo al Ángel de la Independencia al Zócalo Capitalino

La baja asistencia, el predominio de personas de mayor edad y la ausencia de una estructura organizativa clara marcaron esta nueva movilización, que buscaba contraponerse al desfile cívico y mostrar fuerza frente al gobierno federal. Sin embargo, el resultado dejó ver una disminución evidente respecto a las protestas recientes, al mismo tiempo que reflejó un malestar social disperso y sin liderazgo definido, incapaz de traducir el ruido digital en una presencia sostenida en la vía pública.

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