Palabras Mayores

Una búsqueda superficial en Google establece que el principio de Peter es: “…Teoría que postula que, en una jerarquía, los empleados son promovidos hasta alcanzar su nivel de incompetencia, donde ya no pueden ascender más. Este principio propuesto por Laurence J. Peter, sugiere que las organizaciones tienden a ascender a personas basándose en su puesto actual, sin considerar si poseen las habilidades necesarias para el nuevo nivel. El resultado es que, con el tiempo, cada puesto tiende a ser ocupado por alguien que no es competente para sus funciones…”.

Ayer los Senadores Gerardo Fernández Noroña y Alejandro Moreno nos regalaron un espectáculo tragicómico que quedará para la posteridad. Al cierre de la sesión, mientras cantaban el himno nacional, Alito Moreno confrontó a Noroña por no haberle dado el uso de la palabra, la discusión subió de tono en segundos y terminó en golpes, jaloneos y hasta un zape. Las imágenes han sido ampliamente difundidas en medios de comunicación y redes sociales.

Mucho se ha dicho en este espacio que, si alguien ha forjado su nombre en el elenco nacional a base de injurias, de insultos, de gritos y manoteos, ha sido precisamente Fernández Noroña.

Durante su vida política, (siempre parlamentaria), había servido para darle voz a un sector radical “antisistema” y para ponerle sabor a algunas discusiones legislativas. Pienso que el momento cúspide de su carrera y de popularidad, fue cuando con voz profética confrontó a Genaro García Luna y vaticinó: “Tú vas a acabar en la cárcel”. Y así fue.

Luego, durante el obradorismo, desde el PT, no era ni de aquí ni de allá. Pero su estridencia le sirvió como boleto al juego de las corcholatas y al premio de consolación, ¡La presidencia de la Mesa Directiva del Senado de la República!

Uno hubiera pensado que, luego de una vida en el calor e intensidad de la política, llegaría con cierta experiencia y mesura. La naturaleza de su cargo exige precisamente esas cualidades, también prudencia, tolerancia y hasta generosidad. En el caso de Noroña, ocurrió exactamente lo contrario. La disculpa en vivo que le tuvo que ofrecer un ciudadano, los gritos y sombrerazos con Llily Téllez, la casa de 12 millones de pesos, el amasiato político con Yunes, y la lista sigue. En suma, debutar en un cargo de alta responsabilidad política lo enloqueció. Es algo para lo que nunca estuvo psicológica, emocional ni políticamente preparado. Esto es, llegó al principio de Peter.

Lo de ayer, estaba cantado. Dados los modos despóticos, autoritarios, soberbios e intolerantes de Noroña, hasta tardó en ocurrir. Ahora, en un papel de tonto útil, esto podría darle un buen pretexto a Morena para el desafuero y hasta encarcelamiento de un opositor político. (Aclaración: Esto no es una defensa de Alito); y un siguiente premio a Noroña.

Hoy Noroña se encuentra en el subsuelo de la moralidad, de la decencia, y de los principios ideológicos y estatutarios de Morena.

“No tengo niguna obligación de ser austero”. Gran frase (también de ayer, unas horas antes).

A final de cuentas, no se puede negar que en Noroña sí hubo una contundente transformación, de pobre y envalentonado, a millonario y cobarde.

NOTA: ¿Desde cuándo los informes de labores de un Rector de la Universidad Veracruzana se hacen en salones de hotel? Penoso.

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