Veracruz arrancó el año con un nuevo episodio de violencia extrema luego de que cuatro personas fueron halladas sin vida y con signos de brutalidad en un rancho del municipio de Sayula de Alemán, al sur de la entidad. El hallazgo ocurrió en el predio conocido como “Montecristo”, ubicado sobre la carretera federal 185 Transístmica, una zona estratégica por su cercanía con el corredor interoceánico.
De acuerdo con los primeros reportes policiales, las víctimas presentaban huellas de violencia severa, entre ellas decapitación e impactos de bala. Una de las personas fue identificada como Héctor Velázquez Díaz, hijo del exregidor y ganadero Héctor Velázquez Vázquez, asesinado en 2020, lo que reavivó la atención sobre la violencia persistente contra actores vinculados a la política local.
Las otras tres víctimas no han sido identificadas de manera oficial, y hasta el momento las autoridades no han confirmado la mecánica ni el móvil del multihomicidio. Al sitio acudieron elementos de la Marina, Guardia Nacional, fuerzas estatales y policías municipales, quienes acordonaron el área e implementaron un operativo de seguridad en la región.
La Fiscalía General del Estado inició las diligencias correspondientes y abrió una carpeta de investigación; sin embargo, al cierre de la información no se habían reportado personas detenidas ni avances públicos sobre las líneas de investigación. El silencio institucional ha generado inquietud entre pobladores y sectores productivos de la zona.

Sayula de Alemán ha sido señalado en los últimos años como un foco rojo de violencia en el sur de Veracruz. Desde 2018, al menos cuatro actores políticos —entre exalcaldes, regidores y funcionarios— han sido asesinados, en un contexto marcado por disputas del crimen organizado y tensiones políticas locales.
El antecedente más relevante en este caso es el asesinato del exregidor Héctor Velázquez Vázquez en 2020, cuando era candidato a la presidencia municipal. El crimen nunca fue esclarecido, pese a que previamente había sobrevivido a un secuestro y a atentados armados, lo que subraya la impunidad que persiste en la región.
En un hecho distinto, pero dentro del mismo clima de violencia, un ataque armado registrado en la colonia Puerto México, en Coatzacoalcos, dejó una persona muerta mientras se desarrollaba una fiesta infantil. Paramédicos confirmaron que la víctima ya no contaba con signos vitales, y autoridades realizaron las diligencias correspondientes.
Ambos sucesos reflejan la continuidad de la crisis de seguridad en el sur de Veracruz, una zona estratégica pero golpeada por homicidios, extorsiones y ataques armados. Mientras continúan los operativos, la exigencia social se centra en resultados concretos que permitan frenar la violencia y romper el ciclo de impunidad.
