El politólogo y periodista Genaro Lozano Valencia fue ratificado como embajador de México en Italia, tras la aprobación de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión con 25 votos a favor y 9 en contra. Su designación, propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum, generó un intenso debate entre legisladores, quienes cuestionaron que no forme parte del Servicio Exterior Mexicano y que haya sido un defensor público de la llamada Cuarta Transformación desde espacios mediáticos.

Mientras Morena y sus aliados destacaron la trayectoria académica de Lozano, su activismo en derechos humanos y su defensa de la diversidad sexual, el PRI y el PAN criticaron que se privilegiara la afinidad política sobre la experiencia diplomática. Legisladores como Rubén Moreira y Margarita Zavala advirtieron que su cercanía con el actual gobierno podría restar imparcialidad a su labor en Italia, además de señalar sus críticas pasadas hacia la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.

Pese a estas objeciones, el gobierno de Italia ya otorgó el beneplácito al nuevo embajador. En su comparecencia, Lozano aseguró que trabajará con “vocación de servicio y amor por México” y delineó un plan centrado en reforzar los vínculos económicos, equilibrar la balanza comercial y atraer inversiones italianas, particularmente hacia el sureste del país. Asimismo, adelantó que impulsará la creación del Instituto Cultural de México en Italia, que llevará el nombre de la fotógrafa Tina Modotti.

El nombramiento de Lozano lo convierte en el embajador número 49 en Roma a lo largo de 151 años de relaciones bilaterales. Desde la Segunda Guerra Mundial, 26 representantes han ocupado el cargo con rango de embajador, entre ellos diplomáticos de carrera como Miguel Ruiz Cabañas y Jorge Eduardo Chen, así como políticos y exsecretarios de Estado como Rafael Tovar y de Teresa y Juan José Guerra Abud.

La llegada de periodistas a la embajada mexicana en Italia tampoco es inédita. En 1977, Fausto Zapata Loredo, conductor de televisión y luego fugaz gobernador de San Luis Potosí, ocupó el puesto, aunque por apenas cinco meses. Su trayectoria, al igual que la de Lozano, estuvo marcada más por la política y los medios que por el servicio exterior.

En su plan de trabajo, Lozano también mencionó la importancia de reforzar las relaciones con países como Malta, Albania y San Marino, de los que será embajador concurrente. Señaló que su gestión buscará no solo estrechar la cooperación económica y cultural, sino también proteger a los más de 10 mil mexicanos residentes en Italia, con especial atención a casos de violencia de género.

Su designación marca un contraste con otros nombramientos diplomáticos recientes, como el de Francisco de la Torre Galindo, ratificado por unanimidad como embajador en Indonesia. De la Torre es diplomático de carrera desde 1998, lo que fue ampliamente reconocido incluso por la oposición. En cambio, el caso de Lozano reavivó el debate sobre la práctica de asignar embajadas como recompensas políticas, en lugar de otorgarlas prioritariamente a diplomáticos de carrera.

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