Palabras Mayores

En 1946, nació en Nueva York Donald Trump. Destinado a heredar e incrementar los negocios familiares. Criado en la ciudad que nunca duerme, Trump se consolidó como uno de los magnates inmobiliarios más importantes de Estados Unidos, y también un personaje de la farándula norteamericana, que lo mismo hacía acto de presencia en la lucha libre, que en reality shows, o películas como Mi Pobre Angelito.

Por otra parte, en 1948, a 4300 kilómetros de Nueva York, en una comunidad rural de Sinaloa, nació Ismael. Un niño campesino, hijo de campesinos, que pocos años después debutaría en el complejo mundo del narcotráfico en el norte de México.

Ambos, escalaron rápidamente su posición original. Trump, enfrentó cualquier cantidad de demandas civiles, mercantiles y hasta acusaciones penales. “El Mayo Zambada”, pronto sería el jefe de la principal “empresa” abastecedora de drogas a Estados Unidos, forjando su nombre a base de alianzas criminales y complicidades con innumerables autoridades de todo tipo.

Al paso de los años, ambos serían referencias obligadas en su mundo. Trump, como un escandaloso show man que ostentaba su riqueza y su poderío desde el último piso de la Trump Tower en la quinta avenida de Nueva York. El Mayo, como una sombra, despachando desde la sierra, sería para entonces el dueño fáctico de Sinaloa y de buena parte del norte de México. Poco se sabía de este enigmático y longevo criminal. Pocas fotos disponibles, como la de una portada de la revista Proceso, de una extraordinaria entrevista que tuvo con Julio Scherer. Donde por cierto concluye: “… si me atrapan o me matan, nada cambia…”. Mucho de lo que se “sabía de él”, pertenece en realidad a la ficción de lo que narran los narco corridos.

Dicho esto, ¿Qué podrían tener en común este discreto narcotraficante y este farandulero empresario? Más allá del poder y el dinero, cualquiera podría decir que nada. Pero el destino es curioso. En 2016, Trump debuta en la política como candidato presidencial, y contra todo pronóstico, gana. Además, hizo de su movimiento político MAGA, una corriente ideológica con enorme arrastre popular. En 2024, vuelve a ganar y decide poner como eje central la lucha contra las drogas, específicamente el fentanilo. En paralelo, Zambada se había convertido en líder del cártel de Sinaloa, organización con presencia en todo el mundo, y conocida por su sofisticación armamentística, administrativa, tecnológica y hasta cultural. Es decir, de la mayor organización de narcotráfico DEL MUNDO.

En julio de 2024, El mayo es sacado del país una manera absolutamente inusual y puesto a disposición de las autoridades de Estados Unidos. Ayer, tras llegar a un acuerdo de colaboración, se declaró culpable de dos cargos y emitió la siguiente declaración:

“…Durante 50 años he dirigido una gran red criminal… Desde el principio y hasta el momento de mi captura he pagado sobornos a policías, militares y políticos en México…”

En las décadas de reinado del Mayo, desfilaron alcaldes, gobernadores, diputados, jefes militares y policiacos y hasta presidentes de la república (de todos los partidos). Independientemente de toda la gente involucrada y sospechosa, (asunto del que sabremos pronto), lo que vimos ayer es -a través de interpósitas personas y canales institucionales-, a un ranchero sinaloense y a un Presidente de norteamericano, oriundo de Nueva York, negociar el destino de una buena parte de la relación bilateral entre México y Estados Unidos. Para hacernos una idea del tamaño de la negociación, el Mayo entregará quince mil millones DE DÓLARES al gobierno de Estados Unidos, además de información.

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