Camilo Ochoa Delgado, mejor conocido como “El Alucín”, fue asesinado la tarde del sábado en la colonia Lomas de Cuernavaca, en el municipio de Temixco, Morelos. La Fiscalía General del Estado confirmó el homicidio y desplegó los protocolos de investigación en coordinación con autoridades estatales y federales. El hecho se viralizó tras la difusión de imágenes explícitas por parte del periodista Carlos Jiménez, donde se observa el cuerpo dentro del baño y la puerta del inmueble con múltiples impactos de bala.

Ochoa Delgado, de 42 años, era influencer y creador de contenido con más de 212 mil seguidores en Instagram y 300 mil suscriptores en YouTube. En sus transmisiones se presentaba como “ex narco” y buscaba advertir a los jóvenes sobre los riesgos del crimen organizado, al tiempo que mencionaba su pasado vinculado con el Cártel de Sinaloa y La Chapiza, brazo operativo de la organización criminal.

Nacido en marzo de 1982, Camilo era hijo del empresario Jaime Ochoa, cofundador de la cadena de restaurantes El Pollo Loco en México, cuyos primeros locales se inauguraron en 1975 en Guasave, Sinaloa, y posteriormente en California, Estados Unidos. Desde pequeño participó en los negocios familiares, aprendiendo a preparar y administrar los locales, hasta que su vida cambió tras un secuestro en 2004 por parte de Los Zetas, en el que estuvo cautivo durante siete días hasta que su familia pagó el rescate solicitado.

Tras esta experiencia, Camilo inició su involucramiento en actividades delictivas. Durante varios años trabajó como distribuidor de drogas para el Cártel de Sinaloa, particularmente con la facción de Dámaso López Núñez, alias ‘El Licenciado’. Según relató, llegó a ocupar cargos de coordinación logística y “jefe de plaza” en Mazatlán, y fue arrestado en 2015 por posesión ilegal de armas, permaneciendo en prisión hasta 2022.

El influencer afirmó que dejó el narcotráfico tras la enfermedad de su padre y el dolor familiar que esta situación le causó, decidieron reconciliarse y apartarse de la violencia del crimen organizado. Desde entonces, comenzó a compartir su historia en redes sociales y plataformas digitales para advertir a jóvenes sobre los riesgos de involucrarse en actividades ilegales y denunciar la crudeza del mundo delictivo.

El ataque que le costó la vida ocurrió alrededor de las 17:24 horas, cuando sujetos armados ingresaron a la vivienda donde se encontraba. Testigos reportaron detonaciones y señalaron que los agresores escaparon en un Chevrolet Sonic, sin que hasta el momento se haya confirmado su identidad. La Fiscalía de Morelos continúa con la investigación bajo la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de Paz y Seguridad.

Camilo Ochoa, además de su pasado criminal, había logrado cierta notoriedad por aparecer en volantes junto a artistas como Peso Pluma y Gail Toys, así como por la cobertura mediática de su historia de vida, marcada por un secuestro, cárcel y su papel como influencer. Aun con su familia deslindada de sus actividades ilícitas, la muerte de “El Alucín” reaviva el debate sobre los riesgos que enfrentan quienes rompen con la legalidad y buscan advertir sobre el crimen organizado.

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