Petróleos Mexicanos (Pemex) cerró noviembre de 2025 con una nueva disminución en su producción de crudo, al registrar una caída anual de 3.5 por ciento y encadenar así 36 meses consecutivos con retrocesos frente al mismo periodo del año previo. Las cifras confirman que, aun con el inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum, la petrolera no ha logrado revertir una tendencia negativa que se arrastra desde finales de 2022.
De acuerdo con las estadísticas petroleras de la empresa, dirigida por Víctor Rodríguez Padilla, la producción de petróleo crudo se ubicó en 1.35 millones de barriles diarios durante el onceavo mes de 2025. En noviembre de 2024, Pemex producía alrededor de 1.4 millones de barriles diarios, lo que implica una pérdida cercana a 50 mil barriles diarios en un año.
La racha de caídas comenzó en diciembre de 2022, cuando la producción anual disminuyó 7 por ciento respecto al año previo. Desde entonces, durante todo 2023 y 2024, así como en los primeros once meses de 2025, cada registro mensual ha sido inferior al del mismo mes del año anterior, configurando uno de los periodos más prolongados de contracción en la historia reciente de Pemex.

Durante 2024, el deterioro se profundizó especialmente en el último trimestre, cuando las caídas anuales alcanzaron 8 por ciento en octubre, 10.2 por ciento en noviembre y hasta 13.2 por ciento en diciembre, el peor dato de toda la serie. En 2025, aunque la magnitud de los retrocesos comenzó a moderarse, la producción siguió siendo menor en todos los meses frente al año previo.
En contraste con la caída del crudo, Pemex reportó en noviembre un aumento de 47 por ciento en la producción de petrolíferos, con un promedio de 1.203 millones de barriles diarios. Este crecimiento estuvo impulsado por un alza de 75 por ciento en gasolinas y de 72 por ciento en diésel, aunque la refinería Olmeca, en Dos Bocas, registró su segundo mes consecutivo a la baja en elaboración.
Especialistas advierten que el incremento en refinación no ha sido suficiente para cubrir la demanda interna. Ramsés Pech señaló que el Sistema Nacional de Refinación opera en promedio al 65 por ciento de su capacidad y que, aun con Dos Bocas y Deer Park, México sigue importando cerca de la mitad de las gasolinas y una parte relevante del diésel que consume.
Analistas del Instituto Mexicano para la Competitividad alertan que la estrategia de priorizar la refinación tiene un alto costo de oportunidad. Óscar Ocampo subrayó que la reducción de exportaciones de crudo limita los ingresos de Pemex y dificulta su viabilidad financiera, al tiempo que la autosuficiencia energética, sin un aumento sustancial en la producción, mantiene a la empresa dependiente del apoyo del gobierno federal.
