La discusión sobre la reforma a la Ley de Aguas avanza hacia un momento decisivo en la Cámara de Diputados, donde este jueves se prevé someter a votación el dictamen impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum. El director de la Comisión Nacional del Agua, Efraín Martínez López, confirmó que el paquete de reformas está listo tras un proceso de diálogo con sectores productivos, organizaciones sociales y grupos legislativos, con el objetivo de garantizar el derecho humano al agua y ordenar el sistema de concesiones en el país.
El gobierno federal sostiene que la iniciativa permitirá combatir el mercado negro del agua, una práctica que ha beneficiado a particulares y perjudicado a comunidades y pequeños productores. Martínez López afirmó que se busca terminar con el acaparamiento y la sobreexplotación, fenómenos que han generado desigualdad y tensiones territoriales en regiones donde la disponibilidad del recurso se ha reducido de forma crítica. El dictamen también incorpora el principio de que la tierra y el agua son un binomio inseparable, lo que facilitará procesos de herencia y transmisión de concesiones sin alterar el volumen ni el uso otorgado.
Desde Conagua se destacó que la propuesta reconoce miles de sistemas comunitarios en el país y abre la puerta a un acceso más equitativo para zonas vulnerables. El funcionario federal aseguró que el proceso ha sido transparente y resultado de múltiples foros legislativos en los que se incorporaron observaciones para fortalecer el proyecto. Martínez subrayó que la postura de la presidenta Sheinbaum es “clara y valiente” al buscar transformar el régimen del agua y frenar abusos históricos que han beneficiado a grandes usuarios en detrimento de la población.
Sin embargo, el avance del dictamen también ha generado fuertes críticas en la oposición, particularmente por parte del PAN y PRI, que consideran insuficientes los ajustes incorporados por Morena. El coordinador priista, Rubén Moreira, insistió en retirar la iniciativa para construir un proyecto desde cero, advirtiendo que los cambios realizados son apenas “parches” que no responden al fondo de las preocupaciones de productores y comunidades. Desde el PAN, legisladores señalaron que el proyecto representa riesgos por permitir que la autoridad pueda revocar títulos por “estrés hídrico” sin resoluciones judiciales.

Las bancadas opositoras afirman que las modificaciones anunciadas —alrededor de 50, según Ricardo Monreal— no garantizan certeza jurídica para propietarios y usuarios, pese a que Morena asegura haber atendido hasta el 90% de las demandas de los productores. Entre los puntos que más controversia generan se encuentra la propuesta de que las concesiones puedan heredarse con trámites adicionales ante una nueva Autoridad del Agua, así como los rangos de sanciones y penas de cárcel, que fueron reducidos en la versión más reciente del dictamen.
En medio del debate legislativo, organizaciones agrarias mantienen su presencia en la Ciudad de México como medida de presión. El Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano advirtió que reactivará movilizaciones si los acuerdos alcanzados con Morena y PT no se reflejan en la votación del jueves. Su dirigente, Heraclio Rodríguez, señaló que permanecerán atentos al proceso y que no aceptarán cambios que afecten a pequeños y medianos productores.
Las presiones también han obligado a Morena a negociar con comisiones de ganadería, desarrollo rural y presupuesto para afinar detalles antes del debate en el pleno. Aunque se reconocen avances en la protección de ejidos y comuneros, PAN y PRI consideran que persisten ambigüedades en la regulación de traslados de dominio, el régimen de sanciones y el alcance de la nueva autoridad encargada de administrar las aguas a nivel nacional.
El panorama rumbo a la votación permanece dividido, con un bloque oficialista dispuesto a aprobar los cambios y una oposición que advierte sobre consecuencias económicas, jurídicas y agrarias. Mientras tanto, productores rurales y comunidades continúan exigiendo un proceso verdaderamente incluyente que garantice seguridad hídrica sin poner en riesgo su patrimonio ni su capacidad productiva.
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