Jorge Antonio Sánchez Ortega, exagente del desaparecido Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y señalado desde hace tres décadas como el presunto segundo tirador en el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, fue detenido nuevamente este sábado en Tijuana, Baja California. Su aprehensión fue realizada por elementos de la Policía Federal Ministerial de la Fiscalía General de la República (FGR), aunque hasta ahora las autoridades no han precisado el motivo exacto de su captura.
De acuerdo con el Registro Nacional de Detenciones, Sánchez Ortega fue arrestado alrededor de las 16:37 horas del 8 de noviembre en la colonia Los Reyes, en Tijuana, y permanece bajo custodia en la Delegación de la FGR en esa ciudad fronteriza. La detención habría sido ordenada por un juez federal, en cumplimiento de una orden de aprehensión vigente y con apoyo de una ficha roja de Interpol, según fuentes judiciales.

El nombre de Sánchez Ortega está ligado al magnicidio ocurrido el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana, donde Colosio fue asesinado durante un mitin de campaña. El exagente fue uno de los primeros detenidos esa misma noche, ya que presentaba manchas de sangre en su chamarra y dio positivo en la prueba de rodizonato de sodio, utilizada para detectar residuos de disparo. Sin embargo, fue liberado al día siguiente tras determinarse que el arma homicida correspondía a Mario Aburto Martínez, el autor material oficialmente reconocido.
En los años siguientes, diversas investigaciones periodísticas y judiciales mantuvieron vivo el señalamiento de que existió un segundo tirador, presuntamente vinculado al aparato de inteligencia del Estado mexicano. En 2023 y 2024, la FGR reactivó una serie de acciones penales contra Sánchez Ortega con base en más de 120 pruebas, de las cuales 50 fueron calificadas como contundentes. No obstante, varios jueces federales rechazaron emitir órdenes de aprehensión, argumentando falta de competencia o deficiencias en la integración del expediente.
La nueva detención ocurre tras una prolongada disputa entre la Fiscalía y el Poder Judicial sobre la suficiencia de las pruebas. En enero de 2024, el caso fue radicado en la causa penal 01/2024, donde se destacó que las manchas de sangre en la ropa del imputado, la prueba positiva de residuos de disparo y los testimonios de testigos lo ubican cerca del sitio del atentado. Uno de los testigos aseguró haberlo visto salir apresuradamente de la multitud segundos después del disparo fatal contra Colosio.

La Fiscalía también ha señalado la posible intervención de Genaro García Luna —entonces subdirector operativo del CISEN—, a quien se le atribuye haber encubierto la participación de Sánchez Ortega y obstaculizado las pesquisas originales. De acuerdo con la publicación Contralínea, la actual investigación busca deslindar responsabilidades por presunto encubrimiento de servidores públicos federales durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.
Hasta el momento, la FGR no ha ofrecido una declaración oficial sobre el proceso judicial que enfrentará Sánchez Ortega ni ha confirmado si su detención está directamente relacionada con el homicidio de Colosio o con otros delitos. Sin embargo, el hecho revive uno de los capítulos más oscuros de la historia política mexicana, a casi 31 años del magnicidio que marcó el fin de una era en el Partido Revolucionario Institucional.
El arresto del exagente reabre un caso que ha sido objeto de controversia, teorías de conspiración y múltiples versiones judiciales. Para algunos sectores, representa una oportunidad de esclarecer los cabos sueltos de un crimen que sacudió al país; para otros, se trata de un intento tardío de reavivar un expediente que nunca fue cerrado del todo.
