El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó la cancelación de 13 rutas aéreas operadas o planificadas por aerolíneas mexicanas hacia su país, bajo el argumento de que México ha incumplido el acuerdo bilateral aéreo de 2015. La medida, que afecta directamente al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), incluye la suspensión de todos los servicios combinados —de carga y pasajeros— y frena la expansión de vuelos desde el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (AICM). El Departamento de Transporte estadounidense acusó a México de alterar el mercado y de generar costos millonarios a las aerolíneas norteamericanas tras reubicar sus operaciones al AIFA por decreto del gobierno de López Obrador en 2022.

El impacto para México es considerable, pues el mercado estadounidense representa el 70% del flujo de pasajeros internacionales del país. Aeroméxico, Volaris y VivaAerobus serán las principales afectadas. En particular, VivaAerobus perderá rutas estratégicas desde el AIFA hacia Los Ángeles, Chicago, Miami, Houston y Nueva York. “La decisión unilateral tendrá un impacto en miles de pasajeros en plena temporada vacacional”, señaló la aerolínea en un comunicado. La medida se suma a otros choques previos entre ambas naciones, como la cancelación de la alianza Aeroméxico-Delta en septiembre, tras ser considerada anticompetitiva por Washington.

El Departamento de Transporte estadounidense, encabezado por Sean Duffy, advirtió que no permitirá que “México se aproveche de nuestras aerolíneas, nuestro mercado y nuestros pasajeros sin sufrir consecuencias”. El funcionario sostuvo que las restricciones se mantendrán hasta que México cumpla con los compromisos del tratado binacional. La dependencia también ordenó congelar nuevas rutas desde el AICM y revocar permisos de vuelos combinados de carga y pasajeros, afectando a seis aerolíneas mexicanas adicionales.

Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió con firmeza a las medidas del gobierno estadounidense. “No estamos de acuerdo con esta decisión. México no es piñata de nadie, a México se le respeta”, declaró. Sheinbaum instruyó al canciller Juan Ramón de la Fuente a gestionar una reunión con los secretarios de Estado, Marco Rubio, y de Transporte, Sean Duffy, para revisar los fundamentos del veto. La mandataria sugirió que detrás de la decisión podrían existir “intereses políticos o empresariales” que beneficien a ciertas aerolíneas estadounidenses.

La presidenta defendió además la política aeronáutica nacional, asegurando que las medidas adoptadas durante el gobierno de López Obrador tenían como objetivo descongestionar el AICM y fortalecer la seguridad aérea. Subrayó que las aerolíneas de carga trasladadas al AIFA “están felices”, con mayor espacio y mejores condiciones logísticas, y rechazó que México haya incumplido el acuerdo de 2015. Sheinbaum confió en que el diálogo con Washington permitirá evitar una escalada del conflicto y sostuvo que la relación con Trump “ha sido de respeto y entendimiento”.

Expertos advierten, sin embargo, que el golpe al AIFA podría frenar su consolidación como proyecto emblemático del sexenio pasado. Inaugurado en 2022 con una inversión de 75 mil millones de pesos, el aeropuerto movilizó 6,3 millones de pasajeros en 2024, lejos de los 20 millones proyectados para su primera etapa. Con la restricción estadounidense, su margen de crecimiento se reduce aún más, dejando sus vuelos internacionales limitados a destinos en Sudamérica.

De acuerdo con Rogelio Rodríguez, especialista en derecho aeronáutico, “Estados Unidos está tratando de pegarle al corazón político del gobierno mexicano, al impedir el crecimiento del AIFA, más por razones geopolíticas que técnicas”. En la misma línea, el analista Fernando Gómez interpretó la medida como parte de la nueva estrategia geoeconómica de Washington: “Es una reconfiguración del mapa aéreo que busca asegurar el dominio estadounidense en rutas clave y usar el sector como moneda de cambio en negociaciones sobre seguridad, migración y comercio”.

Con un horizonte cada vez más turbulento, el futuro del AIFA se tambalea entre los efectos del proteccionismo trumpista y la necesidad de México de mantener una relación estable con su principal socio comercial. A menos de un año del Mundial de 2026, la cancelación de rutas entre ambos países añade un nuevo punto de fricción a una agenda bilateral marcada por los intereses cruzados de política, economía y soberanía.

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