El Departamento de Justicia de Estados Unidos se alista para oficializar este lunes el acuerdo de culpabilidad alcanzado con Ismael “El Mayo” Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa y uno de los criminales más buscados en el mundo durante más de cinco décadas. La fiscal general Pam Bondi encabezará una conferencia de prensa en Nueva York, acompañada por representantes de la DEA, Homeland Security y el FBI, donde se darán a conocer los alcances del pacto.
Zambada, de 77 años, fue detenido el 25 de julio de 2024 en Texas tras arribar en un avión junto a Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo” Guzmán. Desde entonces permanece bajo custodia en Nueva York, donde inicialmente se declaró inocente de 17 cargos que incluyen narcotráfico, lavado de dinero, portación de armas y conspiración criminal. Sin embargo, documentos judiciales revelan que este lunes realizará un “cambio de declaración” que lo colocará en la antesala de una sentencia.
El acuerdo implica que “El Mayo” se declarará culpable de los cargos más graves, evitando así un juicio largo y desgastante tanto para la fiscalía como para su defensa. A cambio, se compromete a colaborar con las autoridades estadounidenses aportando información sobre estructuras criminales, operaciones financieras y posibles vínculos de corrupción política relacionados con el narcotráfico.
Aunque la Fiscalía decidió no solicitar la pena de muerte —a la que podía enfrentarse debido a la magnitud de los delitos—, la sentencia definitiva dependerá del juez Brian Cogan, quien ya llevó el proceso contra “El Chapo” Guzmán en 2019. La condena podría tardar hasta seis meses en dictarse, periodo en el que se evaluará el valor de la información que Zambada entregue al gobierno de Estados Unidos.

Fuentes cercanas al caso señalaron que el capo podría solicitar beneficios adicionales, como evitar ser recluido en una prisión de máxima seguridad, obtener una reducción de condena o contar con facilidades para convivir con su familia, debido a su deteriorado estado de salud. Su hijo, Vicente Zambada Niebla, alias “Vicentillo”, ya siguió un camino similar en 2013 cuando se declaró culpable y posteriormente testificó contra “El Chapo”.
La eventual declaración de culpabilidad de “El Mayo” consolida en manos de Estados Unidos a los dos líderes históricos más poderosos del narcotráfico mexicano: Joaquín Guzmán Loera, condenado a cadena perpetua en Colorado, y su antiguo socio, quien durante décadas evitó ser capturado en México. Ambos casos reflejan el peso que las autoridades estadounidenses han dado al Cártel de Sinaloa como el grupo criminal más influyente en el hemisferio.
El anuncio se produce en un contexto de presión diplomática entre Washington y México por la crisis del fentanilo, un opioide sintético responsable de decenas de miles de muertes por sobredosis cada año en Estados Unidos. La Casa Blanca ha intensificado sus acciones contra los cárteles latinoamericanos, desplegando fuerzas militares en el Caribe y catalogando al Cártel de Sinaloa como una amenaza directa a la seguridad nacional.
Aun con la caída de sus principales líderes, analistas advierten que la organización fundada en los años 80 mantiene operaciones activas gracias a nuevas generaciones y redes internacionales de distribución. El reto para las autoridades será determinar si la cooperación de Zambada permitirá desmantelar esas estructuras o si, como en otras ocasiones, el vacío de poder dará lugar a disputas internas que aumenten la violencia en México.